15 y 16 de Agosto Días 17 y 18: Los amiguitos de Batman.Sevaré-Bamako/Bamako-Ayoun el Atrous-cercanias de Kiffa. 1450 kilometros
A la mañana nos asaltaban todo tipo de sensaciones distintas, un poco de pena por darnos la vuelta y dejar para otra ocasión sitios que teniamos ganas de visitar, ganas de ir acercandonos poco a poco a casa, ilusión por intentar llegar a cabo Tafarit, incertidumbre ante el largo camino de vuelta que nos quedaba....
Desde Sevaré hasta San el camino era el mismo que habiamos recorrido anteriormente, así que recorrimos los 200 kilometros a buen ritmo, pero sin pasarnos con el acelerador, que en esas carreteras las sorpresas en forma de animales cruzando el asfalto y baches del tamaño del gran cañon del colorado son habituales. Además, cada pocos kilometros atravesabamos pequeños poblados en los que había badenes a la entrada y a la salida, y no cualquier tipo de badenes, había algunos que parecían montañas.
Así que cuando veíamos un grupo de casas aminorabamos la marcha , lo que nos permitía observar la multitud de puestos de venta de articulos de todo tipo (gasolina en garrafas, cacahuetes...) A pesar de ir tan lentos a punto estuvimos de atropellar a una muchacha que cruzó sin mirar por detrás de un autobus y poniendose justo en nuestra trayectoria... tuvimos que frenar bruscamente y la chica llevo a tocar el morro del mercedes, pero afortunadamente las unicas consecuencias fueron las miradas curiosas de todo el poblado y la tremenda bronca que se llevó la muchacha por parte de su madre.
Tras pasar por Bla, seguimos dirección noroeste hacia Segou y volvimos a cruzar el rio Bani. Nos detuvimos en uno de los margenes para observar a la gente que vivía a su orilla, que estaban haciendo la colada, lavandose, de pesca...
La vida por aquí gira entorno al rio y en función de sus crecidas, aunque este año parecía haber llovido menos que en otras ocasiones.
Empezamos a cruzar el puente andando, contemplando los cientos de golondrinas que iban y venian, pasando una y otra vez entre los pilares del puente.

Según ibamos avanzando, nos dimos cuenta de que se oía un ruido muy peculiar entre las losas que hacían de acera del puente, así que nos agachamos a echar un vistazo, pensando que ibamos a poder ver nidos de golondrinas.....
La sorpresa fué mayuscula cuando nos dimos cuenta que el puente estaba habitado por cientos, mas bien miles de murcielagos

No iba a ser la última vez que nos los ibamos a encontrar....
Paramos a comer en Segou y tras un pequeño paseo a orillas del Niger continuamos hasta Bamako, donde ibamos a hacer noche.
La entrada en la ciudad fué una pesadilla, nos vimos atrapados en un tremendo atasco provocado por una especie de manifestación, y luego nos perdimos entre las callejuelas para llegar al hotel, donde el GPS nos servía sólo para tener una ligera idea del rumbo a tomar.... Tras muchas idas y venidas conseguimos llegar al parking del hotel, no sin que antes un motorista enfadado con nuestras dudas al girar en un cruce golpeara el capó del coche mientras se cruzaba delante nuestro, todo esto en marcha
Al día siguiente, nos despertamos bastante temprano con la idea de llegar pronto a la frontera y avanzar lo máximo posible antes de que anocheciera para acampar.
Nos fuimos despidiendo de MAli con un poco de pena,ya que nuestra experiencia con la gente de Mauritania no nos había dejado muy buen sabor de boca.
Cerca de la frontera lidiamos con los habituales buscavidas, algunos querían que les llevasemos hasta Mauritania en coche, otros intentaban convencernos de que necesitabamos hacer otra vez el seguro a pesar de que lo teniamos para todo el mes, con mucha paciencia les dimos largas a todos y conseguimos solventar los tramites fronterizos bastante rápido para lo que estabamos acostumbrados hasta entonces.
Una vez en Mauritania, la carretera iba empeorando paulatinamente, con grandes tramos llenos de socavones, y más animales descontrolados que en Malí, sobre todo burros.
Llegando a Tintane, nos econtramos con la carretera inundada, igual que cuando bajamos.

El problema era que las pistas que rodeaban el charco, por donde habiamos cruzado anteriormente, se encontraban tremendamente embarradas, haciendo imposible pasar por ellas. Estabamos pensando en que hacer cuando llegó un todoterreno que empezó a vadear el charco....
Fijandome hasta donde le llegaba el agua, pensé que podriamos cruzar nosotros tambien, así que sin pensarlo dos veces me metí yo tambien por el asfalto inundado. Empecé a cruzar muy despacio, mientras la altura del agua subía poco a poco, hasta llegar a cubrirnos las ruedas... A mitad de camino, vimos que el todoterreno, que había terminado de cruzar, se paraba y su conductor hacía gestos ostensibles de que no siguieramos... Una vez metidos hasta allí, no tenía ninguna intención de pararme, así que seguí adelante, mientras el mauritano me hacia señales de que había un gran agujero justo al final del charco, así que me desvié un poco de la línea recta que llevaba hasta entonces.
A pesar de que metimos una rueda en el agujero, el coche consiguió salir del charco
Pasamos varios minutos quietos al lado de la carretera mientra el coche chorreaba agua por todas partes, pero seguía en marcha sin niguna pega, así que tiramos hacia adelante de muy buen humos y con la pena de no haber grabado en video el paso, (claro que mientras pasabamos estabamos acojonados y no se nos ocurrió sacar la camara)
Al llegar al poblado, en vez de meternos por el tramo "cortado" por el que pasamos en la bajada, tomamos el desvio "aconsejado", unos 5 kilometros infernales de "toulé ondulé" donde el coche y nuestros huesos sufrieron de lo lindo.
Como estaba anocheciendo, nos salimos de la carretera un par de kilometros esquivando los arbustos y montamos el campamento en una zona aparentemente desierta, aunque pronto tuvimos compañía
Allí nos pusimos a cocinar unos macarrones que supieron a gloria y montamos nuestro retrete particular a golpe de pala
Mientras nos relajabamos despues de la cena, empezaron a sobrevolarnos un montón de murcielagos que se dirigian a alimentarse, menos mal que eran del un tamaño parecido a los que vimos en el puente y no como los de Bamako, que son más grandes que las palomas
Volaban a muy baja altura y nos esquivaban en el último momento, en total estuvieron pasando durante cerca de una hora, así que es dificil calcular su numero, pero lo cierto es que yo nunca había visto tantos juntos
Nos durmimos dentro del coche con las ventanillas bajadas ya que con el calor que hacía era imposible hacerlo dentro de la tienda
