Bueno, lo primero de todo tengo que pedir disculpas por haber tenido el hilo abandonado durante tanto tiempo, habéis estado leyendo mi relato con mucho interés y yo no he sabido corresponder vuestro interés terminando la historia. :140: :140: :140: :140: :140:
Por otro lado, decir que el coche ya está en el mecánico y todo apunta a que la cosa va a salir bastante bien
Sigo, falta muy poco ya para el final y hay que acabar la historia antes de que salgamos otra vez a la ruta
19 y 20 de Agosto Días 21 y 22: Día de relax/Día de nervios.Cabo Tafarit-Cercanias de Dakhla. 400 kilometros
A la mañana siguiente nos tuvimos que levantar antes de lo previsto, en cuanto amaneció la jaima se llenó de moscas y nos vimos "obligados" a salir al exterior.
La verdad es que viendo lo que nos esperaba fuera, no nos quejamos mucho por tener que madrugar tanto.
Teníamos por delante todo el día, sin otra obligación que pasear, recoger leña para una hoguera, pescar....
No había nadie mas en el campamento ni en la alargada bahía, pero no iba a durar mucho la soledad. Al terminar el primer baño de la mañana, observamos como se nos acercaban cuatro chiquillos con una bicicleta. Venían del poblado vecino (apenas unas cuantas chozas) y traían consigo una rueda de bicicleta deshinchada con la esperanza de que nosotros pudiéramos inflársela. Saqué el compresor de 12 v y en un periquete estaba la rueda inflada, así que los chicos se despidieron con una sonrisa, aunque no tardarían en volver con otra rueda

, esta estaba pinchada, así que me entretuve un buen rato con ellos viendo como reparaban el pinchazo. Mientras uno se afanaba con un trozo de goma y un bote de pegamento, los otros tres nos escribían sus nombres encima del coche (que para entonces estaba bastante guarro).
Se fueron a comer al mediodía y nosotros sacamos la caña y nos preparamos para pescar un rato. Aunque sabíamos que en estas playas se podían llegar a pescar corvinas de gran tamaño, no teníamos ninguna esperanza (ni el equipo adecuado) para pescar bichejos como los del siguiente video:
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Cogimos unas cuantas lapas y caracoles para usarlos de cebo y nos dispusimos a probar suerte. Al poco nuestros amigos del pueblo vecino volvieron con un balón y al vernos pescar nos empezaron a dar miles de consejos, tocar la caña, coger el hilo....
Viendo que Maite se estaba poniendo de mala leche ya que quería pescar tranquila, me los lleve a echar un partidillo con el balón, del que sólo cabe decir que aunque mantengo la (muy poca) técnica que tenía hace unos años, no pasa lo mismo con la forma física y tras unas cuantas carreras ya estaba con el hígado colgando por la boca

. De todas formas conseguí mantener un pizca de honor y no dejar que me humillaran unos chavalillos de 9-10 años.....
Tras recobrar el aliento, fui a comprobar si había habido suerte con la pesca. El resultado: Un par de peces gato que no tenían una pinta muy apetitosa y una pequeña corvina, que devolvimos al mar, ya se sabe "pezqueñines, no, gracias".
Tras un último baño, recogimos trozos de madera, cajas, etc. que el mar había traído a la orilla, encontrándonos por el camino algún que otro esqueleto de tortuga.
No habíamos tenido demasiado éxito con la pesca, así que nos preparamos algo de pasta con atún comprados en un "super" de Bamako, con la esperanza de que saliera mejor que la ultima vez en Djenne, donde la comida acabó en el retrete sin paso previo por nuestros sistemas digestivos.
No hubo suerte, moraleja: el año que viene nos llevamos bonito de casa y listo!
A ultima hora de la tarde llegaron un par de coches con unos turistas franceses y dos guías mauritanos, los franceses nos preguntaban quien nos había llevado hasta allí y nos miraban incrédulos al decirles que íbamos solos.
Al anochecer preparamos una buena hoguera y estuvimos bastante rato viendo las estrellas y tomando chupitos de ron
