Velocidad excesiva e inadecuada, o cómo nos hacen rehenes de una falacia terminológica.
Pedro Javaloyes, 20 de diciembre de 2010
Erre que erre, seguimos oyendo a cada momento que la velocidad es responsable de un tercio de los accidentes; en la campaña publicitaria en curso de la DGT ahora la llaman, simplemente, “prisas”, como expresión de la necesidad de empezar a usar nuevos términos. Jugando con dos términos que parecen similares pero son opuestos (velocidad excesiva y velocidad inadecuada), la DGT necesita que no tengamos claro qué es una cosa y qué es la otra para justificar un modelo de política de seguridad vial basado en la represión. Es una sencilla trampa dialéctica: los radares sirven para que haya menos muertos, porque la velocidad es la causa última de todo accidente.
Cuando escuchamos que la causa de un accidente ha sido la velocidad ¿en qué pensamos? Seguramente en un individuo circulando a velocidades de pánico por alguna de nuestras carreteras. Pero sabemos que no es así. Recordemos que la velocidad excesiva sólo está presente en un 1,92% de los accidentes en carretera.
El artículo 45 del Reglamento General de la Circulación, de idéntica redacción al 19.1 de la Ley de Seguridad Vial, establece la obligación del conductor de respetar los límites de velocidad establecidos para cada vía y la obligación de adecuar la velocidad del vehículo para poder detenerlo dentro de los límites de su campo de visión y ante cualquier obstáculo que pueda presentarse, teniendo en cuenta las propias condiciones físicas y psíquicas del conductor, las características y el estado de la vía, de su vehículo, las condiciones meteorológicas, ambientales y de circulación y cuantas otras circunstancias particulares concurran.
Estos dos artículos, sin entrar a diferenciar, señalan dos conceptos distintos de velocidad. Velocidad excesiva, como aquella que se produce cuando se rebasan los limites de velocidad establecidos o velocidad legal, y velocidad inadecuada, cuando se circula a una determinada velocidad, sin tener en cuanta las circunstancias concretas de la vialidad o circulación.
Pero para tener todas las claves, a quien primero debemos conocer es a nuestro famoso “enemigo”:
VELOCIDAD EXCESIVA. Esta definición no plantea muchos interrogantes. Es simple. Velocidad excesiva será aquella que esté por encima del límite genérico o específico de la vía por la que transitemos. Sea esta velocidad definida por tipo de vía o por señalización concreta o provisional. La velocidad excesiva no tiene por qué ser inadecuada. El límite establecido para cada vía obedece a ciertos factores, pero estos no siempre están relacionados con la seguridad, vialidad o trazado de un determinado tramo y por supuesto, nunca con las condiciones climatológicas, que son evidentemente cambiantes y sin posibilidad de gestión.
Esto significa en que, una velocidad, pongamos por caso, de 140 km/h en una autopista sí será considerada excesiva legalmente, pero en ningún caso ni basándonos en ninguna definición, podría en condiciones óptimas de circulación, considerarse como velocidad inadecuada. Prueba de ello es que existen determinados vehículos que sí están autorizados a sobrepasar estos límites en ciertas circunstancias. (Vehículos de prueba, servicios de emergencia...) Estos vehículos pueden sobrepasar esta limitación debido a que se considera que aun excediendo la velocidad pueden hacerlo de forma adecuada y segura siempre que adapten su conducción a las condiciones existentes.
VELOCIDAD INADECUADA. Aquí está el problema. No existe una definición legal ni concreta que determine cuál es la velocidad que se considera inadecuada para una circunstancia indefinida que se pueda plantear en carretera, por lo tanto esta causa de accidentalidad es un enorme cajón de sastre en el que introducir otras causas más complejas o de más difícil averiguación para un instructor de diligencias por accidente. La velocidad inadecuada nunca es excesiva, ya que para esos supuestos en los que se sobrepasa el límite legal, ya existe la otra definición.
En mi opinión, el principal problema de la velocidad inadecuada es que no es una causa principal, sino un desencadenante de otra circunstancia que sí es causa principal o eficiente de un accidente de tráfico. Numerosos autores, peritos e instructores de diligencias están de acuerdo en ello, si bien es algo que siempre se soslaya puesto que, por desgracia, la formación de quien acude en primera instancia a resolver un accidente de tráfico, no es todo lo completa que debiera.
LA DISTRACCIÓN COMO CAUSA DE LA VELOCIDAD INADECUADA. Estaremos de acuerdo en que nadie quiere sufrir un accidente de tráfico. Ni el más inconsciente de los conductores, ni siquiera el temerario conductor ebrio, conduce con intención de sufrir un siniestro. Una conducta volitiva de padecer un accidente dejaría inmediatamente de considerarse como accidente, para pasar a ser un acto consciente y doloso. Por tal hecho el accidente se producirá siempre por un desencadenante imprevisto.
El conductor que se aproxima a un tramo vial que presente alguna dificultad, bien por obras, obstáculo en la calzada, hielo o cualquier otra circunstancia que se nos ocurra, lo hace a una determinada velocidad. Si esta es mayor que la indicada en la señalización existente, es fácil. Determinaríamos que circula a una velocidad excesiva. Esta conducta se ha dado estadísticamente como hemos definido con anterioridad en un 1,92% de los accidentes. ¿Qué sucede con ese otro 13,4% de accidentes por velocidad inadecuada? Está claro que esos conductores no superan la genérica ni la específica por señalización de la vía en cuestión. Además de eso, no tienen ninguna voluntad de sufrir el accidente y sin embargo, se produce. Algo está fallando.
Teniendo en cuenta que el conductor está respetando el límite:
- Lo llamaremos velocidad inadecuada para el estado de la vía. Entonces tal vez la vía sea la que deba estar en otro estado de conservación.
- Velocidad inadecuada para las condiciones climáticas. En este caso, cada conductor deberá saber cuál es el estado de su vehículo o sus capacidades para hacer frente a esta eventualidad.
Si se fijan, sea cual sea el caso, antes de la velocidad, existe una causa que ha desencadenado que esa velocidad sea mayor que la debida. En estos casos y ante la imposibilidad de regular absolutamente todas las salvedades y supuestos que puedan acaecer en carretera, la velocidad correcta sólo la puede determinar el propio conductor y vendrá determinada por el estado de la vía, el estado del vehículo y lo más importante, el estado del propio conductor. Las condiciones personales, físicas y síquicas en las que se encuentre. Luego ¿Qué velocidad es esa? Cualquier velocidad que supere los 0 km/h puede convertirse en velocidad inadecuada y ser motivo de un grave siniestro si quien ha de controlarla no se encuentra en un óptimo estado de ánimo y concentración al volante. Y esta es la parte mollar del gran engaño que supone meter en el mismo saco a la velocidad excesiva e inadecuada.
El caso es el siguiente. Un conductor se aproxima en una vía limitada a 100/h, a una curva de visibilidad reducida y llena de gravilla. Lo hace a 80 km/h y sin embargo, se produce el accidente. El instructor de las diligencias significará en el atestado la existencia de gravilla en la calzada, pero como causa principal o eficiente aparecerá la velocidad inadecuada. Es evidente.
- Si el conductor tuviera conocimientos de pilotaje, hubiera salvado la situación, lo que nos indica la deficiente formación del conductor.
- Si hubiera advertido la gravilla con más premura, hubiera salvado la situación, con mayor concentración al volante.
- Si hubiera ejecutado una maniobra evasiva correcta, consistente en controlar el derrape, hubiera salvado la situación. De nuevo, mayor formación como conductor.
- Si no hubiera existido la gravilla, hubiera salvado la situación, lo que nos indica una deficiente conservación de la vía.
- Si su vehículo estuviera equipado con más controles y sistemas de seguridad, hubiera salvado la situación, lo que implica la importancia de la inversión en investigación por parte de los fabricantes de automóviles.
- Si el turismo llevara neumáticos en perfecto estado, hubiera salvado la situación, lo que representa la importancia del correcto mantenimiento del vehículo.
- Y claro. Si hubiera ido más despacio, hubiera salvado la situación. Pero es que ya circulaba despacio, ya lo hacía por debajo de la genérica.
¿Puede un radar influir en alguno de los aspectos mencionados? No ¿Y el carné por puntos? ¿Y el Código Penal? No.
Por tanto, el motivo de que esta velocidad sea considerada inadecuada vendrá determinado por una causa anterior. Distracción, estado de la vía, inadecuado mantenimiento del vehículo o cualquier otra causa, pero no velocidad. Esta sólo será la consecuencia de los factores anteriores. Sobre todo distracción, o riesgo no percibido.
Si tal velocidad inadecuada es imposible de cuantificar, si ningún radar puede ser capaz de evitarla ¿No habrá que buscar en otra parte?
Si ningún conductor quiere sufrir ese accidente y además de ello circula al límite legal de la vía y muchas veces por debajo, sólo cabe explicar la producción del accidente por tres causas: el estado o condición anómala de la vía, la distracción o la desatención. En cualquiera de estas tres circunstancias, toda velocidad que supere los 0 km/h puede desencadenar en un accidente de tráfico: y aquí empieza y termina el discurso de Pere Navarro sobre la influencia de la velocidad en la siniestralidad. Recientemente dijo que “en una salida de vía, aunque sea por distracción, el accidente se produce por la velocidad”. A mitad de camino entre la “peregrullada” y la desesperación por justificar la presencia de radares en cada punto de la red de carreteras, es toda una declaración de intenciones, una traición de su subconsciente, que nos ilustra sobre la política de la DGT: la manera de reducir la siniestralidad impedir la producción de movimiento, es decir, no usar el coche.
Pero volvamos al análisis riguroso de lo que sucede en un accidente. La desatención del conductor, vendrá motivada por una actividad paralela a la conducción, que si bien permite prestar la mayor parte de la capacidad del conductor a su tarea, evita que este permanezca concentrado en ella. Todas las desatenciones en la conducción se inician con una distracción: conducción bajo los efectos del alcohol o drogas, vehículo con niños que juegan o gritan, conversación permanente y distendida con acompañante, fatiga o somnolencia, fumar, larga conversación telefónica, desconocimiento de la ruta y única atención al GPS o a la señalización, etcétera.
La distracción, definida por la RAE, supone una “cosa que atrae la atención apartándola de aquello a que está aplicada” o lo que sería lo mismo, una desatención puntual y momentánea que, al contrario que la desatención que permitía la inversión de gran parte de la capacidad del conductor en su tarea, elimina la práctica total de la capacidad del conductor sobre su cometido para dedicarla al secundario. (Recepción de llamada, programación del GPS, encender un cigarrillo, observar un determinado paisaje, cambiar un CD, etcétera.
Esto es lo que realmente convierte una velocidad apta para circular en una velocidad inadecuada, el factor riesgo no percibido, que normalmente viene motivado por el factor humano.
Anteriormente veíamos que la velocidad inadecuada se encontraba en el 13,4% de la totalidad de accidentes. Sin duda una alta tasa de afección. Sumando velocidad excesiva e inadecuada, tenemos un porcentaje del 15,7% de accidentes relacionados con la velocidad. Un número relativamente elevado. Pero, ¿Es evitable? ¿Puede reducirse este porcentaje? Por supuesto. La respuesta está en la velocidad inadecuada. En el estudio pormenorizado de las causas que llevan a ella y en la eliminación de las mismas.
Será en mayoría de casos, una desatención o distracción la que impida esa percepción de riesgo y por tanto, que el conductor no reduzca la velocidad para adaptarse a tal evento. Una velocidad que en cualquier caso era legal y adecuada. Sólo la variación en la concentración o atención a la conducción, la modificación de la circunstancias de la vía o un tercer factor, han convertido la velocidad adecuada en inadecuada. Esa velocidad inadecuada no se puede prevenir con ninguna campaña de velocidad o con ningún radar. Sólo educación vial, concienciación y vigilancia real en carretera.
Prohibiciones como las de utilizar teléfonos móviles o programar GPS, sí resultan útiles para la reducción de este tipo de siniestralidad. Igualmente la detección de alcohol o drogas, juegan un papel primordial. No así la detección de velocidad que por si misma no es causa reseñable de accidentalidad. Siempre y como se está demostrando, la causa principal o eficiente de la producción de un siniestro es otra, achacable en un casi total porcentaje al factor humano. Causas reales a las que sí hay que prestar atención dejando de lado la persecución de la velocidad que como mínimo, sólo consigue dilatar en el tiempo el progreso en las comunicaciones terrestres.
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La falacia de la velocidad excediva e inadecuada.
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fazination
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Re: La falacia de la velocidad excediva e inadecuada.
A grandes rasgos estoy muy de acuerdo con el artículo.
Sólo discrepo en un matiz, y es que da la impresión que el conductor no puede dedicar su atención a otra cosa que no sea conducir. Todos somos seres humanos, las aerolíneas los saben y por eso ponen a 2 pilotos en sus cabinas pues si uno se distrae, el otro supervisa etc. No quiero decir que el conductor no deba dedicar toda su atención a conducir, quiero decir que todos somos humanos y sufrimos despistes, y los seguiremos sufriendo siempre. Y mientras seamos humanos los que conduzcamos seguirá habiendo accidentes, inevitablemente. Uno puede estar conduciendo mientras está pensando en como ligarse a su amor platónico, o como resolver cierto problema de macroeconomía etc etc, y un tercero podría pensar que va concentrado pero en realidad está completamente distraído.
Dentro de poco prohibirán encenderse un cigarrillo conduciendo, prohibirán cambiar un disco, prohibirán tocar cualquier botón del coche, buscar petróleo con tranquilidad o hablar con el copiloto. Incluso prohibirán repetir la ruta de conducción para evitar que los conductores conduzcan "de memoria". Por supuesto exagero pero me parece que por ahí van los tiros...
Sólo discrepo en un matiz, y es que da la impresión que el conductor no puede dedicar su atención a otra cosa que no sea conducir. Todos somos seres humanos, las aerolíneas los saben y por eso ponen a 2 pilotos en sus cabinas pues si uno se distrae, el otro supervisa etc. No quiero decir que el conductor no deba dedicar toda su atención a conducir, quiero decir que todos somos humanos y sufrimos despistes, y los seguiremos sufriendo siempre. Y mientras seamos humanos los que conduzcamos seguirá habiendo accidentes, inevitablemente. Uno puede estar conduciendo mientras está pensando en como ligarse a su amor platónico, o como resolver cierto problema de macroeconomía etc etc, y un tercero podría pensar que va concentrado pero en realidad está completamente distraído.
Dentro de poco prohibirán encenderse un cigarrillo conduciendo, prohibirán cambiar un disco, prohibirán tocar cualquier botón del coche, buscar petróleo con tranquilidad o hablar con el copiloto. Incluso prohibirán repetir la ruta de conducción para evitar que los conductores conduzcan "de memoria". Por supuesto exagero pero me parece que por ahí van los tiros...
Última edición por Alpha Floor el Lun 20 Dic 2010 15:38, editado 2 veces en total.
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Yorx
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Re: La falacia de la velocidad excediva e inadecuada.
Vamos, que lo único que les importa es engañarnos y recaudar.
Muy interesante, gracias.
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Daimler 124
- Forero gran maestro

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Re: La falacia de la velocidad excediva e inadecuada.
Hola.
A grosso modo estoy de acuerdo con el artículo, pero niego la mayor, todo esto lo sabe perfectamente la DGT y también sabe que su política persecutoria no dará ni de lejos los frutos prometidos.
Pero aquí de lo que se trata es de “sostenella y no enmendalla” puesto que la formula es fabulosa, por un lado deja pingües beneficios en la caja y por el otro, hacen ver a la opinión publica lo preocupadísimos que están con el tema de la siniestralidad.
Saludos Daimler 124
A grosso modo estoy de acuerdo con el artículo, pero niego la mayor, todo esto lo sabe perfectamente la DGT y también sabe que su política persecutoria no dará ni de lejos los frutos prometidos.
Pero aquí de lo que se trata es de “sostenella y no enmendalla” puesto que la formula es fabulosa, por un lado deja pingües beneficios en la caja y por el otro, hacen ver a la opinión publica lo preocupadísimos que están con el tema de la siniestralidad.
Saludos Daimler 124
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Re: La falacia de la velocidad excediva e inadecuada.
No entiendo el fin de estos hilos, todos estáis de acuerdo en que TODOS los radares y multas son recaudatorios ( pero no mencionáis que muchos están a la entrada de curvas o pasos peligrosos), y SIEMPRE bais a decir que hay que subir la velocidad legal, a pesar de que se han reducido las muertes desde el carnet por puntos.
Estos hilos son más aburridos que los de aceites y neumáticos, y además repetitivos.
¿Por qué no abrís un hilo sobre puntos negros (reales, no de curvitas que hay que reducir a 100, o como el del famoso Jaguar de Antena 3), y se presenta a la tv o la administración? Podéis poner fotos y así le dais color al foro.
Estos hilos son más aburridos que los de aceites y neumáticos, y además repetitivos.
¿Por qué no abrís un hilo sobre puntos negros (reales, no de curvitas que hay que reducir a 100, o como el del famoso Jaguar de Antena 3), y se presenta a la tv o la administración? Podéis poner fotos y así le dais color al foro.