Pues sí, si que se fijan y a plena luz del día, en sitios aparentemente seguros, cometen actos vandálicos.
Parecía que los gamberros ya no se dedicaban a arrancar las estrellas del capó.
Sin embargo a mí me ha pasado hoy: Vandalismo.
En un sitio público: Junto a la Estación de autobuses de Ribadeo, en el aparcamiento.
La suerte fué no ver al gamberro que lo hizo.
Ojalá pudiese ofrecerle la llave de ruedas, ya que colecciona piezas de la marca; aunque no merece la pena.






